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Cerró el ciclo Contemporánea en vivo en el
Teatro de la Ciudad, el sábado
Muestra Eugenio Toussaint la buena salud del jazz mexicano con
magistral concierto
Fernando Camacho Servin
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Aunque se le haga sobrevivir en un lugar más bien marginal, el jazz
mexicano y latinoamericano parece gozar de cabal salud. Esa es una de las
conclusiones que pueden sacarse a botepronto luego del concierto final del
ciclo de presentaciones Contemporánea en vivo, experimento que
recién comienza en el país y que la noche del sábado cerró su primera
edición con Eugenio Toussaint y sus amigos.
Los camaradas del jazzista mexicano, por cierto, se contaban tanto en el
escenario como entre el público, que asistió en buen número a la
celebración. Desde ese ambiente de complicidad ya se sentía la magnitud de
lo que podía venir en el Teatro de la Ciudad.
Unos cuantos minutos después de las 9 de la noche, los hijos de Eugenio,
uno con "flojera por el jazz" y otro con un dominio escénico envidiable a
sus 12 años, fueron los encargados de presentar al conductor del programa
televisivo Suave es la noche, quien salió de impecable smoking
amarillo huevo y tenis converse, como es su costumbre.
Las dos primeras piezas fueron El pez dorado, tributo de Toussaint
a un documental japonés, y Loro, del brasileño Egberto Gismonti,
composición ideal para oírse mientras se huye de la tormenta, con una
sonrisa en los labios.
Luego de ese calentamiento, entró el saxofonista y clarinetista
estadunidense Paul McCandless, uno de los precursores del llamado "jazz de
cámara". A su lado, Eugenio interpretó Iztaccíhuatl, para su esposa
Alicia.
Hasta ese momento aún era posible pensar en una noche sosegada y tranquila,
una reunión de amigos nostálgica. Pero todo empezó a salirse de su cauce
cuando aparecieron los magníficos Agustín Bernal en el contrabajo y el
chileno Gabriel Puentes en la batería.
Como tributo necesario a la ciudad insignia del jazz, el trío puso sobre
la mesa Mi amante de Nueva Orleáns, y luego MX, en honor al
luchador social afroestadunidense Malcolm X, con alarde de técnica y
episodios de verdad intensos. Al tocar Jeja, los pies de todos los
asistentes cobraron vida propia.
Fue el momento de los homenajes y las celebraciones. A los músicos que
parieron el jazz a golpe de saxo y batería, en interminables jam
sessions. A Herbie Hancock, Chick Corea, Herp Albert. Al propio Joe
Zawinul, abridor de este ciclo de conciertos y fundador de la banda
Weather Report.
Palomazo de Omar Sosa
Pero el momento de mayor intensidad todavía estaba por ocurrir. Igual de
místico que la noche anterior, el cubano Omar Sosa emergió de entre el
telón para ejecutar un palomazo vertiginoso y magistral junto a
Eugenio, Gabriel y Agustín. Un lujo tenerlos juntos en el escenario. Quizá
fueron sólo ocho minutos, pero hicieron que la noche entera valiera la
pena.
En el cierre no podía faltar la reunión de los hermanos Toussaint: Eugenio
en el piano, Enrique en el bajo, Fernando en la batería y Alejandro Campos
en la flauta. Sacbé en pleno, una de las agrupaciones de referencia en la
historia del jazz mexicano.
Juntos hicieron circular en forma de música a Paul Gauguin, Vincent van
Gogh y Pablo Picasso, piezas del disco The painters (1996). Hubo un solo
encore, pero no hizo falta más: Eugenio y todos sus amigos en la despedida
de una noche redonda.
Ahora sólo queda esperar febrero de 2006, cuando Contemporánea en vivo
regrese otra vez a la ciudad.
(UNder foto: Eugenio Toussaint, quien en un momento de la noche reunió a
los miembros de Sacbé FOTO Fernando Aceves
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