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Sacbé se suelta el pelo y hace sucumbir a
Montreal con su embrujo jazzístico
Los hermanos Toussaint materializaron aplausos tronadores en
el centro de la ciudad
“Decidimos venir a gozar en el festival más importante
del mundo”, expresaron
La Jornada, Jorge Caballero (Enviado)
Montreal, 5 de julio. “Carnales, lo logramos”, fue la frase que los
hermanos Toussaint –Eugenio, Enrique y Fernando, integrantes del trío
Sacbé– se dijeron antes de salir a su primera actuación en el Festival
Internacional de Jazz de Montreal.
Nadie se acordó o quiso acordarse de quién la dijo. Quizá porque la voz
que emitió esas palabras ya habitaba el tiempo pasado y se había escurrido
en la episteme íntima del trío; lo único cierto es que su propuesta
musical cautivó al público montrealense e internacional que se dio cita en
la esquina de Clark y Sainte-Catherine, en el centro de esta ciudad, para
ver a los músicos mexicanos: fervor materializado/concretizado en animosos
gritos, tronadores aplausos y sonoros chiflidos.

Intenso golpeteo
El encargado de abrir las hostilidades fue Fernando con su batería; luego
de unos minutos de intenso golpeteo de tambores y platillos, las cuatro
cuerdas del bajo de Enrique lo secundaron; finalmente, el piano de
Eugenio, quien salió envuelto en aplausos, complementó la trinidad del
treintañero grupo
Sacbé.
Los rostros del público se veían expectantes; algunos, apostados en sillas
plegables, otros sentados en el suelo o parados (para emprender la fuga,
si era necesario), mientras unos niños dibujaban sobre la arcilla.
Rápidamente, Sacbé ofreció una propuesta mesurada de jazz, fusión y su
peculiar estilo/lectura del llamado latin jazz, ataviado con un arsenal de
sugerentes/imperceptibles sonidos del sureste mexicano. Después de dos
piezas el misterio quedó develado y los montrealenses sucumbieron al
embrujo musical Sacbé.
Sabedor de la travesura que acababan de urdir, Eugenio se dirigió a los
congregados: “¡Viva México! Venimos de la tierra del mariachi, pero ellos
no están aquí; estamos nosotros Sacbé, una auténtica banda de jazz
mexicano”. Los transeúntes se detenían, hasta alcanzar media calle;
entretanto, una parvada surcaba el cielo.
Iniciaron con Streimberg/Pintora, siguieron con A mis hijos, prolongaron
con Sunset and sunset, para después atisbar con Pinot noir; luego, el
emotivo tema compuesto por Enrique intitulado Mi’jo; extendieron
Iztaccíhuatl, y concluyeron con Picasso. El público ya alcanzaba la acera
de enfrente de Sainte-Catherine.
El éxito de la primera presentación de Sacbé fue absoluto.
Al concluir, Fernando Toussaint dijo: “Decidimos salir a divertirnos... a
gozar esta presentación en el festival de jazz más importante del mundo.
Decidimos salir a relajarnos; sabíamos que si tocábamos así el público lo
iba a percibir y lo detectaron, y gozaron con nosotros. Además, no
quisimos percatarnos de la cantidad de gente, pero al final fue muy
emotivo ver toda la calle llena... eso hizo que tocaramos más cabrón...”
Entre los asistentes al concierto se encontraba el organizador del
Festival Internacional de la Riviera Maya, Javier Aranda, quien al término
de la actuación de Sacbé informó que su vista a este musical jazzístico
era para sentar las bases de colaboración entre ambos festivales. Incluso,
en los parabuses de Montreal se pueden ver carteles que promocionan el del
sureste mexicano, con la leyenda Bienvenido al paraíso.
Por la noche, en la segunda actuación de este mismo día, dos horas después
en el mismo escenario, Sacbé demostró que no fue casualidad y refrendó
–con el mismo set– su calidad y oficio, al duplicar la cantidad de
espectadores en la esquina de Clark y Sainte-Catherine.
No cabe duda: los Toussaint se soltaron el pelo en Montreal, ahora que ya
no tienen.
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